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lunes, 17 de agosto de 2015

Missing it...


I have not written a lot lately. I have been too busy with many things that I have assumed that some of my thoughts are not important enough to care. I have been telling myself that I don't miss it, that I don't need to put my thoughts in writing, but I have been lying to myself: I have actually missed it a lot. But, instead of finding new things to write, new things to think about, my mind has stayed blank, has deleted all the ideas that I had been having during this time, although many things have happened to me in the last months, many good, happy, and positive things, I have to say. 
I hope I can dedicate a little more time from now on, I would like to write from time to time at least because I always think that words are one of the few things that remain when you leave this world. I will try to find inspiration in the little things that surround me, and do my best to put it into words.  I would like to tell great stories and describe nice sensations. Write, people all around the planet, tell your experiences, there is always someone somewhere willing to read what you write and learn things from you.

domingo, 8 de marzo de 2015

Four.

Hoy este pequeño trocito de mi alma cumple cuatro años. Cuatro años desde que escribí por primera vez sobre la crueldad de abandonar los sueños y regresar la realidad, cuatro años en los que he aprendido tantas cosas que no cabrían en los millones de palabras que he escrito desde entonces. Cuatro años en los que he dedicado una parte de mi vida a plasmar mis sueños, pensamientos, alegrías y tristezas en este pequeño rincón de la red en el que algunos solo han estado de paso y otros han continuado y seguido un poco más en paralelo mis palabras. Cuatro años en los que he creado más de cien pedacitos de texto a partir de los obstáculos y maravillas que la vida me ha ido poniendo frente a mí. Cuatro años que han pasado como un suspiro.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Words can't flow


Hay veces que la soledad ayuda, escuchar el silencio y palpar la ausencia de alguien a tu alrededor. Sentir un escalofrío recorriendo tu espalda sin temer en nada porque no hay nada más que tú, y notar como ese escalofrío se va apoderando poco a poco de tu cuerpo. Estar sólos, tú y tu subconsciente ordenando ideas, fantaseando, olvidando que el mundo real existe e imaginando que todo va más allá de lo que vemos.

No es que ya no escriba porque no tenga tiempo, no es que no escriba porque me falten medios, pero últimamente hay tantas cosas en mi cabeza que las palabras son incapaces de fluir y se acumulan como si de un atasco de coches se tratara. No es que no tenga proyectos, no es la falta de ideas, es más bien un colapso de ellas que les impiden moverse y ordenarse para conseguir un poco de coherencia y que pueda escribirlas. Y todo ello no lleva más que a revolverlas una y otra vez para intentar que tomen un rumbo definido y sólo consigo formar una sopa de letras que me llena de frustración por no poder expresar lo que quiero, por no poder plasmarlo en el papel, por no saber qué decir, qué palabras usar para decirlo. Y lo que digo no es todo lo que quisiera, ni lo que callo es todo lo que debería, pero estas son las únicas palabras que consiguen salir en este momento de mis pensamientos.

miércoles, 6 de agosto de 2014

One hundred

Ya van cien pedacitos de mi alma que quedan plasmados en palabras. Cien trocitos de ella en casi tres años y medio, desde aquel ocho de marzo del 2011 en el que escribía sobre lo efímero de los sueños y de lo realistas que podían llegar a ser (¡cómo pasa el tiempo!). Cien escritos sobre sueños, sobre pensamientos, sobre reflexiones. Cien opiniones, ideas y ocurrencias que han salido de mi cabeza, y recorrido mi cuerpo hasta salir por mis dedos para pulsar las teclas y que las letras se plasmaran una a una en la pantalla. Cien textos que luego, estés donde estés, más lejos o más cerca, han conseguido llegar a tus ojos y atravesar tus retinas para tener mayor o menor repercusión sobre ti. Esos cien textos quiero recordarlos siempre, porque a través de ellos he crecido, he madurado, me he hecho mayor y cada uno de ellos es especial. Mientras ellos evolucionaban, he pasado de tener diecisiete años, a tener veintiuno; de ser una estudiante de instituto, a estar a un año de graduarme en la universidad. No importa si han sido más o menos las personas que los hayan leído, no importa si han gustado o si no... Lo único que importa es que éste, mi pequeño rincón lleno de estrellas, ha sido mi gran compañero, mi paño de lágrimas, tanto de tristezas, como de alegrías, y sólo puedo dar las gracias por todos los que habéis acompañado durante todo este tiempo, durante estas cien publicaciones, y decir:


martes, 16 de abril de 2013

Books


Los libros llenaban gran parte de su vida. Nada la hacía flotar más que un montón de páginas llenas de letras, porque para ella no eran solo letras, eran mucho más. Las palabras que se acumulaban en las hojas amarillentas eran aventuras, eran historias de amor y eran finales felices o tristes relatos. 
Su imaginación se disparaba cada vez que se sentaba en su sillón junto a su llena estantería, que cada día crecía más, quizás con una taza de café, quizás con un té, y dejaba pasar horas y horas antes de levantarse, si es que llegaba a hacerlo. 
Prefería la soledad y el papel antes que a la gente, no le importaba pasar su vida sin compañía porque sabía que sus más fieles amigos eran los personajes de sus historias, ellos que no cambiaban, ellos que siempre que los necesitara estarían en el mismo sitio, dispuestos a contarle el mismo cuento de nuevo y a dejarla viajar por sus universos...
Leía sobre gente que no podía ser, sobre aventuras que nunca tendría. Su vida era lo suficientemente buena hasta que un día, dejó de serlo. Chuck quería más.

"She read about people she could never be, on adventures she would never have. Life was good enough until one day it wasn't. Chuck wanted more."

jueves, 13 de diciembre de 2012

Ink

Me gusta ver fluir la tinta desde la punta de la pluma, ver cómo el papel se impregna con cada una de mis ideas, cómo las palabras van cayendo como gotas de lluvia sobre la acera, y pensar que algún día entrarán por sus pupilas. Y voy llenando hojas y hojas de alocados pensamientos, de sensaciones prohibidas y de recuerdos difusos. Voy dejando mi huella en el blanco de sus ojos, sabiendo que será imborrable, y que estará ahí por siempre. Y cuando el tintero está vacío, contemplo lo que he escrito, y sólo soplo a la llama que aún titila en la vela, para que la oscuridad lo oculte, y lo guarde todo en el olvido.

miércoles, 13 de junio de 2012

I know...

Lo sé... Hay tantas cosas que querrían salir de tu boca y no lo hacen por miedo a que cambien el presente, tantas palabras reprimidas, escondidas entre los dientes y frenadas por los labios que quieren expresar cientos de sentimientos y pensamientos, y que permanecen escondidas en el corazón tras una coraza que, en lugar de proporcionarte protección, no hace más que aislarte del mundo. Sientes como te oprime el pecho esta sensación de engaño a la que te sometes solo por pura cobardía, solo por falta de confianza en ti mismo, solo por preocuparte de cuál será la respuesta, porque piensas en que no quieres sufrir ni quieres obligar a nadie a hacer cosas que no quiere, y que en realidad lo único que quieres es sentir sus brazos alrededor de tu cintura y  al acabar el día, antes de marcharte, poder llevarte uno de sus besos para que su olor se quede contigo toda la noche.

martes, 10 de abril de 2012

Under the candle's light


Dando vueltas la cabeza, el corazón saliéndose del pecho, las manos frías y temblorosas, las tímidas palabras luchando por salir de su garganta o por escurrirse entre sus dedos con valentía, dispuestas a afrontar lo que les espera allá afuera. Un pitido en los oídos y la vista a través de sus ojos oceánicos nublada. Una fuerte tormenta descargando sobre su cabeza mientras las gotas saladas se precipitan desde sus ojos para ir a parar sobre el papel. La tinta esparciéndose por el amarillento papel en el que escribe con su perfecta caligrafía mientras escucha el crepitar del fuego en la vela que está brillando ya con poca fuerza como su agotado espíritu, que se va apagando lentamente sobre la mesa para caer en un profundo sueño.

lunes, 13 de febrero de 2012

Words

Una palabra hiere más profundamente que una espada. (Robert Burton)

Hay palabras que jamás deberían ser pronunciadas, palabras que incluso, deberían desaparecer de las mentes de las personas, y esfumarse en una nube de humo y perderse en el infinito. Porque, realmente hay palabras que no nos hacen ningún bien, que solo sirven para dañar a las personas, que denotan sufrimiento y tristeza, y que salen de nuestras bocas en momentos inesperados, disparadas como balas para clavarse en el corazoncito de quienes nos rodean. Y que una vez en el aire, no hay manera de volver atrás, y ni siquiera el viento puede llevárselas lejos para que salgan de nuestros oídos.
Quizá una solución sería pensar un poco antes de articular cualquier tipo de palabra, meditar pacientemente lo que vamos a decir y soltarlo con tranquilidad sin que nos domine el desenfreno, y también, pensar en todas aquellas palabras que hemos abandonado y que deberíamos decir más, pero que, sin embargo, parece ser que son las más difíciles de escuchar.