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domingo, 3 de agosto de 2014

Nights


Me encanta la luz del sol, no lo puedo negar. Me encanta el calor de sus rayos sobre mi piel y la sensación de libertad que eso proporciona, la arena tibia en verano y que me reconforte en invierno cuando el frío aprieta. Me encanta que mi habitación se ilumine con su luz sólo entre las doce y las cuatro del mediodía entre mayo y septiembre y que entre por la ventana del salón entre las diez y las doce todos los días del año... Pero creo que si tuviera que elegir entre un día permanente o una noche eterna, me quedaría con las noches. La calma y la paz, la oscuridad ocultando los defectos de este mundo y poniendo de manifiesto la belleza de las pequeñas cosas a la luz de la luna, haciéndonos que nos fijemos en los pequeños detalles cercanos en lugar de en las grandes evidencias. Esas noches silenciosas, relajantes, purificadoras. Esas noches en las que un libro o una buena película son los mejores compañeros para no dormir. Esas noches que vuelan y se alejan para dar paso al día, despidiendo a la luna perezosa que se resiste a irse del cielo. Y si esas noches son de verano, deberían durar todavía más tiempo. Deberíamos aprovecharlas para soñar sin dormir, para descansar mirando las estrellas, para escuchar el sonido del mar bajo el oscuro cielo y sobre la suave arena. 

Deberíamos vivir esas noches...

lunes, 5 de agosto de 2013

On the cloud


Miré a mi alrededor y realmente me quedé estupefacta por la inmensidad que me rodeaba. No podían verse los bordes de la nube, así que supuse que se extendía mucho más allá de lo que mis ojos eran capaces de ver. En esos momentos me di cuenta de lo ridículo de mi situación. ¿Qué pintaba yo, a esas horas en que el sol empezaba a esconderse tras las montañas y la luna a asomarse en el firmamento, sobre un montón de gas, a miles de metros de altura, cuando lo que debería estar haciendo es buscar al conejo blanco? No se me ocurrió respuesta que sonara al menos un poco convincente para mi cerebro. Ahora sí, me puse de pie, dispuesta a buscar la manera de bajar de allí. Me puse a caminar aprisa, porque no quería verme sorprendida por la noche en esa situación. Pensé que debía ser terrorífico encontrarse en ese lugar cuando solo la luz azulada de la luna ilumina el mundo, y más si no sabes qué puedes encontrarte. Caminé durante horas, colando la cabeza a través del gas para ver qué había debajo, pero no dejaba de ver bosque, árboles y más árboles, y alguna casucha en medio de ellos, pero no había ni rastro de ningún castillo, ni nada parecido. Agotada, y con los pies adoloridos de tanto caminar, decidí que no avanzaría más hasta que no hubiera dormido, que qué más daban unas horas más que menos si no sabía ni en dónde me encontraba, así que me tumbé sobre los algodones y al momento sentí como los párpados se me cerraban, como si pesaran toneladas, y caí rendida de inmediato, en los brazos de Morfeo.

miércoles, 3 de abril de 2013

Imagine

Por las noches lo imaginaba a su lado, irradiando calor, dándole la confianza que necesitaba para seguir adelante. Dormido, sin abrir los ojos, tumbado junto a  ella solo para poder admirarlo, para que su aroma acaramelado la indujera a un profundo sueño. Imaginaba como sus susurros le hacían cosquillas en el cuello, y  llevando a cabo diálogos mentales en la oscuridad, que se convertían en monólogos.
Sin embargo, a pesar de que junto a ella solo había un hueco, un  pedazo de colchón vacío, sin sentimientos, que pretendía llenar de ilusiones pero que nunca estaba completo, no perdía la esperanza de que algún día él apareciera, que abriera los ojos y sus labios se fusionaran con los suyos.

sábado, 6 de octubre de 2012

Forgotten memories

Aquello había sido muy extraño. Lejos de casa, una noche de primavera. No recordaba más que nubes de humo y no lograba deshacerse de esa visión empañada por la humedad. Todo lo que había ocurrido pesaba ahora sobre su cabeza. Se sentía indefensa, débil bajo el constante acecho de su conciencia. No eran remordimientos lo que sentía, pero una voz interior seguía preguntándole qué había hecho. Su memoria le había jugado malas pasadas antes, pero esta vez se le antojaba que era todavía peor...
No creía que pudiera volver a recordar, sólo sabía que si lo hacía, el humo la envolvería de nuevo, las tinieblas estirarían de sus sentimientos con las dañinas garras de los recuerdos y todo, absolutamente todo lo que era ahora, se quebraría para dar lugar a la nada, a un montón de cenizas olvidadas y perdidas en el ancho mundo...


domingo, 9 de septiembre de 2012

Together

The moon is over her head, stars are shining brightly and the waves are swinging into the sea. She misses his arms around her shoulders and his warm breath near her ear saying love words. She had never realized how much she would miss him when he was gone, and now that it has happened, she is trying to get over all the pain she's feeling. Her world is falling apart, but she's only waiting for him, she will wait until the sun raises again because she doesn't want this to end like this.
***
She sleeps on the sand. The sun is shining above her and he put his hands on her hair, tenderly. He caresses her flushed cheeks while she opens her eyes. They're together again. No one can break this moment which will last forever.


*Es la primera vez que publico en inglés. Si encontráis cualquier fallo, no dudéis en decírmelo. Gracias.
 That's the first time I write in English. I would like you to tell me if I make some mistakes. Thanks.

sábado, 3 de diciembre de 2011

December

El frío se cuela por los poros de la piel, las narices se esconden tras las bufandas o lucen rojizas bajo las luces de Navidad, en cualquier sitio que mires, hay botas, gruesos abrigos, gorros de lana de todas las formas y colores, y el frío adentrándose entre los tejidos. Bocas humeantes que expelen vaho, las manos en los bolsillos, o recubiertas por guantes o manoplas. Los árboles desnudos bajo la atenta mirada de la luna, algunas hojas volando sobre frías ráfagas de viento que vaticinan heladas al amanecer y otras rodando por el suelo, cansadas después de un largo año agarradas a las ramas de los árboles en las alturas. Las grises nubes recubriendo el cielo. Olor a castañas asadas, a churros recién hechos y a chocolate caliente. Las aceras húmedas reflejan la luz de los semáforos y las farolas alumbran con su luz amarillenta titilando, como si el frío las hiciera tiritar. Las calles engalanadas con rojas flores de pascua y luces colgando de las ventanas y enroscadas en las copas y los troncos de los árboles. Gente comprando ilusiones y niños ilusionados señalando escaparates llenos de color que harían volar la imaginación de cualquiera. Se oyen cascabeles con ritmo irregular, y alegres villancicos que anuncian las fiestas venideras. Gente cargando bolsas llenas de paquetes envueltos en coloridos papeles de regalo, con enormes lazos hechos con sumo cuidado, o correteando apresurada para ultimar los últimos detalles de la cena de Nochebuena, o la comida de Navidad.  El invierno ya está cerca, y vuelve a ser lo de todos los años.

sábado, 20 de agosto de 2011

Magical night

Nadie sabía a ciencia cierta dónde se encontraba su residencia ni cómo subsistía, ya que, rara vez se le veía en la calle. Muchos creían ver un halo oscuro a su alrededor cuando se cruzaban con ella; siempre ataviada con oscuros y amplios ropajes y meneando con gracia su larga cabellera castaña con extraños reflejos del color de la plata moviéndose al compás de su paso. Tenía la facultad de aparecer y desaparecer cuando se le antojaba, muchos la habían visto hacerlo, pero eso no la hacía evadirse de su amargura. Nunca hablaba con nadie, y nadie se dignaba a mirarla, por miedo a ser víctimas de un conjuro. Los sabios del pueblo y todo aquél que conocía la magia, decían que estaba hechizada, y los jóvenes que se quedaban prendados de su maravillosa belleza indagaban en libros para encontrar la manera de liberarla de su sufrimiento y así conseguir su amor.
Una tormentosa noche de invierno en que las calles estaban cubiertas por una gruesa alfombra de blanca nieve, un joven errante que pasaba por la aldea, encontró a la joven derrumbada en el suelo con la piel amoratada por el frío. Sin dudar ni un instante, se abalanzó sobre ella, quitándose la capa y tapándola a la vez que la levantaba del suelo. Pasaron largos minutos hasta que ella abrió sus ojos dorados, que se clavaron en el joven como dagas ardientes. Lo único que su instinto le llevó a hacer fue acercar sus labios a los de la misteriosa chica. Sintió como una poderosa fuerza los rodeaba mientras la besaba. La ventisca había parado, sólo se oían sus respiraciones. El hechizo se había roto...

jueves, 23 de junio de 2011

Moonlight

La luna brillaba en el cielo reflejándose en su larga cabellera que, bajo esa luz, se tornaba de plata, y las estrellas como miles de bombillitas la rodeaban armoniosamente. Estaba sentada sobre el tejado, apoyada en la chimenea. Desde ahí, se sumía en la contemplación de la ciudad: sus tenues lucecitas y la quietud de sus gentes eran cosas que la maravillaban. Era verano y en lo alto de esa colina se respiraba tranquilidad. El único sonido que se oía era el canto de las cigarras que, como una orquesta, coordinadas a la perfección, creaban una melodía lo suficientemente embriagadora como para hacer que quisieras quedarte ahí un rato más. El calor era apenas imperceptible y además sólo llevaba puesto un fino camisón blanco.¿La hora? ¡Qué importaba eso! Su respiración era pausada, apenas audible, y su corazón latía cada vez con más intensidad. 
Confiaba en que él llegaría.Siempre llegaba, tarde o temprano, y le susurraba al oído lo mucho que la quería, rodeándola con los brazos y apoyando la barbilla en su hombro y besándole el cuello. Juntos esperaban el amanecer, las luces del alba brillando a lo lejos, mientras se comían a besos.
Pero ya hacía días que ella esperaba sola. Unos países más allá, la guerra se llevaba vidas, y se había llevado la de él cruelmente, así como la de muchos otros, padres, hijos, esposos... y una larga lista de hombres a los que aún esperaban en sus hogares...