sábado, 21 de septiembre de 2013

Make a decision

Y mientras esas palabras salían de su boca, su incredulidad se elevó hasta niveles tan altos que se tambaleó. Esperaba absolutamente cualquier cosa, había imaginado infinidad de situaciones cuando se habían citado ahí, en los columpios donde todo había empezado, todas las posibilidades excepto esa. La pregunta que había salido de sus labios iba a cambiar su vida por completo contestara lo que contestase, tras su atrevimiento nada volvería a ser lo que había sido hasta entonces, decidiera lo que decidiese. Por su cabeza empezaron a pasar imágenes de todos los momentos que habían estado juntos, sopesando los pros y los contras de la respuesta que tenía que dar.  


Paró. Esas decisiones no se tomaban a la ligera y lo sabía bien. Sabía lo que sentía, pero, como siempre, la inseguiridad regresó para traer la indecisión. Sabía que quería más, pero ¿era eso lo que quería realmente en ese momento?

domingo, 1 de septiembre de 2013

September

Septiembre. Ese mes del año que nadie quiere empezar, que todo el mundo odia porque se acerca el fin de las vacaciones, porque vas sintiendo los días enfriarse y oyes como el viento fresco empieza a soplarte en la nuca. Ya es el momento de que los días se hagan más cortos, de pasar de las soleadas jornadas de playa a las tardes amarillentas viendo las hojas caer. Ya se prepara el otoño, con su luz mortecina y sus lluvias eternas. El otoño, con sus colores especiales que indican cambio y renovación, que nos dicen que el invierno vendrá después para congelar al planeta, para eliminar cualquier resto de vida que esté desprevenida en las calles. Pero no hablábamos del invierno, sino de septiembre. Ese septiembre que llena las mochilas de los niños, que más o menos emocionados, deben volver a las aulas impregnadas del olor a libros nuevos, ese septiembre que devuelve todas las cosas que el verano se lleva porque el verano es diferente y está fuera de nuestro control. No solo tiene cosas malas septiembre, también es un mes de reencuentros y de recuperar esa vida monótona a la que tan acostumbrados estamos. A mí me gusta septiembre, me suena bien septiembre y no quiero esa canción de Wake me up when september ends, quiero vivir septiembre.

lunes, 5 de agosto de 2013

On the cloud


Miré a mi alrededor y realmente me quedé estupefacta por la inmensidad que me rodeaba. No podían verse los bordes de la nube, así que supuse que se extendía mucho más allá de lo que mis ojos eran capaces de ver. En esos momentos me di cuenta de lo ridículo de mi situación. ¿Qué pintaba yo, a esas horas en que el sol empezaba a esconderse tras las montañas y la luna a asomarse en el firmamento, sobre un montón de gas, a miles de metros de altura, cuando lo que debería estar haciendo es buscar al conejo blanco? No se me ocurrió respuesta que sonara al menos un poco convincente para mi cerebro. Ahora sí, me puse de pie, dispuesta a buscar la manera de bajar de allí. Me puse a caminar aprisa, porque no quería verme sorprendida por la noche en esa situación. Pensé que debía ser terrorífico encontrarse en ese lugar cuando solo la luz azulada de la luna ilumina el mundo, y más si no sabes qué puedes encontrarte. Caminé durante horas, colando la cabeza a través del gas para ver qué había debajo, pero no dejaba de ver bosque, árboles y más árboles, y alguna casucha en medio de ellos, pero no había ni rastro de ningún castillo, ni nada parecido. Agotada, y con los pies adoloridos de tanto caminar, decidí que no avanzaría más hasta que no hubiera dormido, que qué más daban unas horas más que menos si no sabía ni en dónde me encontraba, así que me tumbé sobre los algodones y al momento sentí como los párpados se me cerraban, como si pesaran toneladas, y caí rendida de inmediato, en los brazos de Morfeo.