lunes, 5 de agosto de 2013

On the cloud


Miré a mi alrededor y realmente me quedé estupefacta por la inmensidad que me rodeaba. No podían verse los bordes de la nube, así que supuse que se extendía mucho más allá de lo que mis ojos eran capaces de ver. En esos momentos me di cuenta de lo ridículo de mi situación. ¿Qué pintaba yo, a esas horas en que el sol empezaba a esconderse tras las montañas y la luna a asomarse en el firmamento, sobre un montón de gas, a miles de metros de altura, cuando lo que debería estar haciendo es buscar al conejo blanco? No se me ocurrió respuesta que sonara al menos un poco convincente para mi cerebro. Ahora sí, me puse de pie, dispuesta a buscar la manera de bajar de allí. Me puse a caminar aprisa, porque no quería verme sorprendida por la noche en esa situación. Pensé que debía ser terrorífico encontrarse en ese lugar cuando solo la luz azulada de la luna ilumina el mundo, y más si no sabes qué puedes encontrarte. Caminé durante horas, colando la cabeza a través del gas para ver qué había debajo, pero no dejaba de ver bosque, árboles y más árboles, y alguna casucha en medio de ellos, pero no había ni rastro de ningún castillo, ni nada parecido. Agotada, y con los pies adoloridos de tanto caminar, decidí que no avanzaría más hasta que no hubiera dormido, que qué más daban unas horas más que menos si no sabía ni en dónde me encontraba, así que me tumbé sobre los algodones y al momento sentí como los párpados se me cerraban, como si pesaran toneladas, y caí rendida de inmediato, en los brazos de Morfeo.

domingo, 28 de julio de 2013

Second chances


Confiaste en las segundas oportunidades porque sabías que la gente cambia, que el tiempo puede hacer que veas las cosas desde otra perspectiva, que percibas el mundo de otro modo. Lo que es posible que antes pensaras que no comulgaría jamás con tus ideas, también es posible que ahora sea una parte importante de ti, que llene momentos que ninguna otra cosa llenaría, que te inspire, te haga reír o soñar. Es posible que nadie lo vea como tú lo estás viendo, que nadie crea en la importancia que puede llegar a tener, y que nadie sepa que cuando se vaya, cuando acabe, cuando desaparezca, dejará un vacío grande en el fondo de tu corazón. Pero no por eso tienes que abandonar, no por eso tienes que tirar la toalla. Por eso, y solo por eso tienes que convertirlo en tu fuerte, en una pared que te proteja de lo que pase en un futuro, que te proteja de la incertidumbre de la vida, que te guíe por el duro sendero del porvenir. Porque dicen que las casualidades no existen, y tendemos a creer que las cosas pasan por algo, que lo que nos ocurre no son tan solo caprichos del destino, que son señales que nos envía el universo. 

domingo, 21 de julio de 2013

You can't deny it


Darían todo el uno por el otro, pero se empeñan en ocultarlo. Se nota en el brillo de sus ojos cuando están juntos, en las miradas que intercambian, que en un fondo no demasiado profundo, entre ellos hay algo más que una graciosa amistad, que sus corazones laten a la vez cuando están cerca, aunque sus gestos se esfuercen por negarlo. Sus labios suplican besos del otro, y lo intentan ocultar bajo cómplices sonrisas que no hacen más que engañar durante algún tiempo esos sentimientos encontrados. Una parte de ellos desea únicamente estar con el otro, pero otra parte, que gana a la primera les recuerda que probablemente no deban estarlo, porque son tan inseguros que no son capaces de confesar, que en realidad se mueren el uno por el otro. Solo necesitan darse cuenta de que el tiempo corre y cada segundo que pasa, es un segundo menos que tienen para estar al lado del otro. Solo necesitan un pequeño empujoncito.