sábado, 3 de diciembre de 2011

December

El frío se cuela por los poros de la piel, las narices se esconden tras las bufandas o lucen rojizas bajo las luces de Navidad, en cualquier sitio que mires, hay botas, gruesos abrigos, gorros de lana de todas las formas y colores, y el frío adentrándose entre los tejidos. Bocas humeantes que expelen vaho, las manos en los bolsillos, o recubiertas por guantes o manoplas. Los árboles desnudos bajo la atenta mirada de la luna, algunas hojas volando sobre frías ráfagas de viento que vaticinan heladas al amanecer y otras rodando por el suelo, cansadas después de un largo año agarradas a las ramas de los árboles en las alturas. Las grises nubes recubriendo el cielo. Olor a castañas asadas, a churros recién hechos y a chocolate caliente. Las aceras húmedas reflejan la luz de los semáforos y las farolas alumbran con su luz amarillenta titilando, como si el frío las hiciera tiritar. Las calles engalanadas con rojas flores de pascua y luces colgando de las ventanas y enroscadas en las copas y los troncos de los árboles. Gente comprando ilusiones y niños ilusionados señalando escaparates llenos de color que harían volar la imaginación de cualquiera. Se oyen cascabeles con ritmo irregular, y alegres villancicos que anuncian las fiestas venideras. Gente cargando bolsas llenas de paquetes envueltos en coloridos papeles de regalo, con enormes lazos hechos con sumo cuidado, o correteando apresurada para ultimar los últimos detalles de la cena de Nochebuena, o la comida de Navidad.  El invierno ya está cerca, y vuelve a ser lo de todos los años.

3 comentarios:

  1. Me gusta mucho todo lo que describes... es una sensación increíble... lo haces absolutamente genial, de veras :)

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